Paltas y agua robada – Reportaje de Danwatch

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1 Agua robada

Los conflictos por el agua son comunes en la provincia de Petorca, donde se produce la mayor parte de las paltas chilenas para exportación. Los ríos se han secado, y se están violando los derechos humanos al agua de los residentes locales. Paltas de empresas que han sido condenadas por violaciones al código de agua están siendo exportadas a Dinamarca.

Hubo un tiempo en que la familia Valencia no carecía de agua. Podían obtener lo que necesitaban para la preparación de alimentos, higiene personal y su ganado directamente del río. Hoy en día, ese río se ha secado.

En la ladera de la montaña al otro lado de la casita de la familia Valencia en Calle Larga, una localidad en la provincia de Petorca de Chile, se encuentra una plantación de paltos.

“Se han llevado nuestra agua”, dice Lorenzo Espinoza Valencia. Durante años, la familia tuvo que usar un agujero cavado en el suelo como un inodoro, y sólo en raras ocasiones eran capaces de bañarse o lavar la ropa.

Hoy en día la familia recibe agua por camión aljibe, pero reciben sólo lo justo para llevar al hogar. Han perdido su ganado. Varios de los caballos de la familia han muerto, y tuvieron que vender el resto porque no tienen suficiente agua para ellos.

“El agua es un derecho humano, y ese derecho ha sido violado aquí”, dice el alcalde de Petorca, Gustavo Valdenegro.

La documentación de Danwatch muestra que los paltos, provenientes de las plantaciones que han sido condenadas a multas por violar el código de aguas en la provincia, han terminado en Dinamarca.

Tubos de drenaje ilegales en el río

Bajo el Código Chileno del Agua, los derechos de agua son privatizados, y el agua es regulada por la ley como propiedad privada. Por esta razón, las plantaciones de palto en la provincia de Petorca han podido vaciar legalmente los ríos de agua. Un número de plantaciones de palto, sin embargo, han sido condenadas por violaciones del código de agua.

En mayo de 2011, la Dirección General de Aguas (DGA), autoridad chilena a cargo de la regulación de los derechos de agua publicó los resultados de una investigación a base de tecnología satelital que muestra al menos 65 cañerías de entrada, enterradas a varios metros bajo tierra, que transportaban agua de los ríos de la zona a pozos privados. La investigación satelital siguió a la decisión del recientemente nombrado gobernador de la provincia de Petorca, Gonzalo Miquel, de indagar sobre las extracciones ilegales de agua que estaban ocurriendo en la zona.

“Caminé por los ríos con ingenieros y técnicos. Tenía un GPS conmigo para grabar coordenadas, una cámara y un cuadernos voluminoso porque había mucho que documentar “, dice Miquel cuando Danwatch se junta con él en Petorca en mayo de 2016. Encontró un total de 65 tubos sacando agua del río.

“Sabía que era algo explosivo”, dice.

Miquel y las autoridades del agua concluyeron que las fotos de satélite serían necesarias para proporcionar evidencia. Con la ayuda de las coordenadas GPS, los satélites podrían documentar las tuberías, que estaban ocultas a muchos metros bajo tierra.

“La investigación mostró que las 65 tuberías estaban tomando el 100 por ciento del agua de los ríos”, dice Miquel.

El agua es un derecho humano

En 2010, las Naciones Unidas declararon el acceso a agua limpia y al saneamiento como derecho humano. Según la ONU, el derecho al agua incluye el acceso a suficiente agua para uso personal y del hogar; acceso físico al agua y precios accesibles. Agua para uso personal y del hogar incluye agua potable, agua para limpieza personal, agua para lavar ropa y para cocinar. La resolución contó con el apoyo de 122 de los 163 países participantes, incluyendo a Chile.

El agua es un derecho humano

Al lado de la casita de la familia Valencia se encuentra un recinto donde los ocho caballos de la familia solían pastar, cuando la familia podía sacar agua del río.

“Muchos animales murieron. La gente tenía que vender sus animales. Fue una miseria pura”, dice Lorenzo Espinoza Valencia, quien estuvo entre los que perdieron sus caballos.

“Cuando pudimos usar la bomba, y había agua, duró sólo 10 minutos antes de que se secara”, dice.

La familia se vio obligada a usar agua con moderación. La primera prioridad era cocinar. La higiene personal era menos importante.

“Tuvimos que dejar de lavar nuestra ropa para que pudiéramos cocinar”, dice la esposa de Lorenzo, Gabriella Valencia.

A pesar de que la familia recibe ahora las entregas de agua por camión de las autoridades chilenas, todavía tienen que dar prioridad a cómo utilizan avocado002cada gota del escaso recurso. Hoy en día, serpentea grava y piedra a través de los valles de la provincia de Petorca, donde los ríos una vez fluyeron.

Según Matías Guiloff, abogado de derechos humanos y profesor de la Universidad Diego Portales de Santiago, se ha violado el derecho humano al agua de la población local en la provincia de Petorca. En 2013, Guiloff publicó un artículo sobre las condiciones en Petorca con un grupo de investigadores en la revista anual del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Diego
Portales.

En el, concluyó que el gobierno chileno no ha cumplido con sus obligaciones internacionales con respecto a la protección de los derechos de los residentes de Petorca al agua. Según Guiloff, se ha violado el derecho de los residentes al agua porque no tienen acceso al agua en cantidad y calidad suficientes. Él nombra una serie de problemas de higiene y enfermedades que han sido conectadas a la calidad del agua entregada por camión aljibe.

Guiloff cuenta a Danwatch que el derecho de la población al agua todavía está siendo violado en la provincia de Petorca en 2016.

“Estamos hablando de personas que se enfrentan a la escasez de agua diariamente y dependen del agua que se les trae en camiones. Yo diría que esto no sólo afecta la posibilidad de vivir con dignidad, sino también la posibilidad de mantener su forma tradicional de economía de subsistencia”, dice.
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Los camiones aljibe vienen una vez a la semana. El agua se utiliza para todo tipo de actividades, desde cocinar, beber, lavar ropa y bañarse, es decir los vecinos tienen que economizar el recurso escaso.

De acuerdo con Guiloff, las autoridades no han hecho lo suficiente para detener la extracción ilegal de agua que tiene lugar en Petorca.

“DGA, la autoridad sanitaria chilena, cuenta con un presupuesto muy limitado, y debido a eso, carece de personal suficiente para hacer cumplir las disposiciones que tienen que ver con el uso del agua,” dice Guiloff.

Añade que las multas que se aplican para el uso ilegal del agua son tan bajas que no representan un verdadero impedimento.

“Existe una gran cantidad de extracción ilegal de agua continuamente. Es un problema que la Dirección General de Aguas (la autoridad sanitaria chilena, ed.) no ha sido capaz de combatir con eficacia”, dice la geógrafa humana Jessica Budds, que ha seguido el conflicto del agua en Petorca durante muchos años y ha publicado varios artículos de investigación sobre el tema.

La batalla por el agua

La escasez de agua y las tuberías ilegales que drenan los ríos han llevado a los habitantes en Petorca a las movilizaciones.

Hugo Díaz era dueño de una pequeña plantación de paltos en Petorca. Pero al igual que muchos otros pequeños productores, tuvo que cortar sus árboles de palto debido a la falta de agua. En la actualidad, dirige una organización llamada MODATIMA, que lucha por los derechos al agua de los pequeños agricultores de la zona y los residentes locales. Su patio trasero es un montón de raíces y tocones de árboles que se queman como combustible.

“Eso es todo lo que queda de mis árboles de palto”, dice, explicando cómo su fruto llegó a ser tan pequeño y hueco que ya no podía exportarlos.

Desde la fundación de MODATIMA en 2011, Díaz, junto con a otros como el agrónomo Rodrigo Mundaca, han tratado de crear conciencia sobre la escasez de agua y las tuberías de extracción ilegal, realizando manifestaciones e informando a los políticos chilenos acerca de los problemas.

“El agua para la gente y los pequeños agricultores ha desaparecido, pero hay suficiente agua para las grandes plantaciones de palto”, dice Mundaca.

La situación es tan tensa que tanto Díaz como Mundaca han sido demandados por el dueño de una gran plantación de paltos en la zona.

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A lo largo de las caminos de Petorca, los paltos se cortaron por falta de agua.

La situación es tan tensa que tanto Díaz como Mundaca han sido demandados por el dueño de una gran plantación de paltos en la zona.

Según Díaz, la lucha de MODATIMA contra la extracción ilegal de agua del río ha sido inútil hasta ahora.

“Ellos nunca han hecho nada al respecto de los tubos de extracción ilegal utilizados por las grandes plantaciones. Sabemos dónde están las tuberías, y tenemos pruebas de su existencia. Pero todavía permanecen ahí como lo han hecho siempre”, dice Díaz.

Poco después de la publicación de la investigación satelital, la presión política llevó a la destitución de Gonzalo Miquel como gobernador de la provincia de Petorca.

“A pesar de que saben acerca de las 65 tuberías que drenan el río, nadie ha hecho nada al respecto, porque nadie se atreve”, dice Miquel, que aún vive y tiene paltos en la provincia de Petorca. Debido a la escasez de agua, él también ha tenido que reducir algunos de sus árboles.

Incluso en condiciones de severa sequía, hubiera existido suficiente agua si no fuera por los drenajes ilegales.

La geógrafa humana Jessica Budds, encontró narrativas similares durante su trabajo de campo sobre la escasez de agua en la provincia chilena de Petorca. En un artículo académico de 2008, que cita dos agricultores, señala que la mala infraestructura y la tecnología, son la causa de la escasez de agua en la provincia de Petorca y no la falta de agua subterránea.

“La expansión agrícola y el aumento de uso de agua subterránea han cambiado de manera significativa la situación hidrográfica, pero las opiniones difieren sobre sus probables impactos”, escribe en su artículo Jessica Budds.

“Estos desacuerdos se basan en diferentes percepciones de la escasez de agua, y están estrechamente alineados con los intereses de grandes propietarios”.

Alcaldes a punto de renunciar

En la ciudad de Petorca, que tiene el mismo nombre que la provincia, el Alcalde Gustavo Valdenegro ha tratado de persuadir al gobierno de Chile para hacer algo acerca de la extracción ilegal de agua.

“A pesar de que nosotros llamamos su atención sobre la situación que sucede aquí, no pasa nada. Ha sido una experiencia surrealista”, dice.

El alcalde y los residentes locales trataron de llamar la atención de los políticos mediante la celebración de una manifestación de protesta contra la extracción ilegal de agua. La manifestación fue detenida por la policía con guanacos, y el propio alcalde dice que pasó horas bajo custodia policial. Los enfrentamientos con la policía fueron grabados por cámaras de televisión.

“Hemos luchado contra las tuberías ilegales durante mucho tiempo. Los políticos dicen que van a hacer algo al respecto, pero el problema es que los propietarios de las plantaciones están conectados a los políticos”, dice Valdenegro.

En la vecina ciudad de La Ligua, el alcalde está frustrado.

“Antes había ríos aquí, y la vida era buena”, dice Rodrigo Sánchez Villalobos, alcalde de La Ligua. Él describe cómo la escasez de agua ha dado lugar a un aumento del desempleo, la deuda, y la pérdida de ingresos para los pequeños agricultores.

“Hay fotos de satélite que prueban que el agua está siendo robada, pero no hay voluntad política para hacer algo al respecto”, dice. Explica cómo se presenta el caso de las tuberías de los ríos ilegales a los tribunales hace tres años, pero nada se ha hecho. Además de eso, las multas por la extracción ilegal de agua en La Ligua son, como él dice, “ridículamente bajas”.

Por ejemplo, las multas pagadas por los dueños de las plantaciones, nombradas en esta investigación por violar el código de aguas, eran apenas 1.100 dólares estadounidenses.

Sánchez Villalobos ha llegado al punto en que ha renunciado a convencer a los políticos y a los tribunales para hacer algo sobre la situación. En cambio, él está tratando de recaudar el dinero y la voluntad política para construir una planta de desalinización de gran tamaño que pueda convertir el agua de mar en el agua dulce para los residentes de la región.

Políticos prominentes son dueños de las plantaciones

Agrícola Pililén, una de las plantaciones de palto, que han sido multadas por violaciones al código de aguas, pertenece a la familia Cerda, cuyo titular, Eduardo Cerda García, es un ex miembro del Parlamento por la provincia de Petorca. Según el Centro de Investigación Periodística chileno (CIPER), su hijo, Eduardo Cerda Lecaros, un ex alcalde de la localidad de Cabildo en Petorca, ahora ayuda a administrar la plantación.

De acuerdo con el fallo de la corte de 2013, Agrícola Pililén fue condenada por la explotación de agua de más de 600 por ciento más de lo permitido, así como de tomar agua de un lugar no autorizado. La familia Cerda admite que pagaron la multa, pero niegan que haya sido extracción ilegal de agua que se llevó a cabo. Señalan que las infracciones eran de carácter leve que no pueden ser caracterizados como de extracción ilegal.

“No negamos haber sido multado por delitos menores relacionados con cuestiones de procedimiento ante la Dirección General de Aguas [la autoridad sanitaria chilena, ed.], Pero rotundamente niega la existencia de cualquier tipo de juicio contra Agrícola Pililén Ltda. Con respecto al delito de robo de agua y los impactos asociados a los derechos de terceras personas”, escribe Ana María Cerda Lecaros de Agrícola Pililén en un comunicado a Danwatch.

Otra plantación de paltos condenada por violaciones de código agua, Agrícola Cóndor, es propiedad de ex ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma. En su caso, la multa se aplicó por una construcción ilegal en uno de los ríos de Petorca. También niega a Danwatch que su plantación estaba extrayendo agua de forma ilegal.

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“Niego firmemente que Agrícola Cóndor haya extraído el agua de forma ilegal. La construcción (en el río, ed.) Se consideró ilegal para la instalación de una tubería de un pozo, no para la extracción ilegal de agua”, escribió el ex ministro del Interior en una respuesta a Danwatch.

El yerno de Pérez Yoma, Osvaldo Jünemann Gazmuri, un ex director de la asociación comercial para los productores chilenos de palto y exportadores, y el propietario de la plantación Sociedad Agrícola Los Graneros, también recibió una multado por violaciones del código de agua. En su caso, según el fallo de 2011, fue sancionado por extracción de agua subterránea no autorizada.

Al igual que los demás, no niega la condena o la multa, pero afirma en un comunicado a Danwatch que su plantación de paltos nunca ha robado agua.

“Este juicio, aunque adverso, no es un juicio por robo de agua, ya que lo que se está sancionando es la extracción de agua de un punto no regulado. La diferencia es que el fallo no cuestiona si la Sociedad Agrícola Los Graneros Ltda extrae más agua que sus permisos autorizados, pero se hizo desde un lugar que no era el mismo que el especificado en las resoluciones de asignación de sus derechos de agua. Esto constituye un error administrativo, que es exactamente lo contrario de robo de agua”, concluye en una respuesta de veintiuna páginas.

De acuerdo con los periodistas en CIPER, tanto en la familia Cerda y Gazmuri han intentado sobreseer sus condenas y multas en instancias de apelación, pero sin éxito.

Consenso sobre la extracción ilegal

A pesar de que varias plantaciones de palto han sido multadas por violar el Código de Aguas, el robo de agua continúa en la provincia de Petorca, dicen los alcaldes de La Ligua y Petorca.

Según ellos, las tuberías ilegales siguen drenando los ríos de la región.

“Sucede todo el tiempo”, dice el alcalde de La Ligua, Rodrigo Sánchez Villalobos. “Ellos sólo pagan la multa y siguen adelante.”

A pesar de que él niega haber participado en cualquier actividad ilegal, Edmundo Pérez Yoma, ex ministro del Interior de Chile, admite que la provincia sufre de robo de agua.

“En efecto, existe la extracción de agua ilegal. Según las autoridades, existen aproximadamente 4000 pozos ilegales en la zona, y que afecta a todos los que están actuando dentro de la ley. El gobierno debe intensificar su función de inspección con el fin de castigar a los que cometen estos crímenes”, escribe Pérez Yoma.

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Danwatch ha presentado esta crítica a la autoridad sanitaria chilena, Dirección General de Aguas. Su representante respondió en un comunicado, “El cien por ciento de las quejas recibidas se han traducido en una inspección en el lugar dentro de los treinta días, cuando se acompañan de referencias geográficas. Hemos dado prioridad a las inspecciones, ya que de esta forma se detectan infracciones e informa a los tribunales que son responsables de la emisión de multas. A menudo, sin embargo, los respectivos casos se archivan sin sanción”.

La autoridad del agua está de acuerdo con los alcaldes que las multas son demasiado bajas para tener el efecto deseado.

“Cuando se imponen las multas, ya que la cantidad es baja, el infractor a menudo prefiere pagar y volver reincidir, por lo que es difícil de erradicar por completo la extracción ilegal. Es por esto que estamos patrocinando reformas regulatorias en relación con las inspecciones y sanciones”.

Las importaciones danesas de palta se han duplicado

El consume de la palta en Dinamarca ha experimentado un fuerte aumento.
Según Statistics Denmark, el país importó 14.000 toneladas de paltas en 2015, lo que implica un aumento más del doble desde 2005. Alzas empinadas del consumo de palta también se han notado en la Unión Europea y los Estados Unidos.

Las plantaciones acusadas envían paltas a Dinamarca

La investigación de Danwatch ha demostrado que las paltas de la provincia de Petorca y las plantaciones problemáticas aparecen en los supermercados daneses. Según el sitio web GLOBALG. A.P. (Good Agriculture Practice = Buena Práctica Agrícola), que rastrea los productos de todo el mundo, los paltos de las plantaciones que han sido acusados de violaciones del código del agua en la provincia de Petorca han sido vendidos a los consumidores daneses.

DanWatch. Første dag i Chile på avocado og vandmangel-historie.

Danwatch preguntó a varias de las cadenas de supermercados más grandes de Dinamarca si habían comprado paltos de Petorca de las dos plantaciones mencionadas y si conocían el problema de la escasez de agua en la región.

La mayoría de las cadenas respondió que no habían comprado de las plantaciones en cuestión. Lidl dijo que había comprado paltos del exportador Cabilfrut, cuyos dueños, la familia Cerda, también poseen Agrícola Pililén; Sin embargo, declinó indicar si la cadena había comprado paltos de Agrícola Pililén o de la Sociedad Agrícola Los Graneros. Del mismo modo, ni Aldi ni Dagrofa (propietario de las cadenas Spar, Meny y Kiwi) respondieron si habían comprado de estas plantaciones.

“Si las empresas a sabiendas compran productos que contribuyen a la escasez regional de agua, son directamente cómplices de las violaciones de derechos humanos, porque se benefician de esas violaciones”, dice Andreas Rasche, profesor de la Escuela de Negocios de Copenhague.

Según Rasche, los supermercados tienen responsabilidad indirecta y pueden presionar a los intermediarios que venden paltas para asegurarse de que la responsabilidad se lleva más lejos por los vínculos de la cadena de suministro de proveedores y subproveedores.

Después de las investigaciones de Danwatch, Lidl dice que no tiene planes de comprar paltas de la provincia de Petorca en el futuro. Aldi dice que sólo una fracción de sus paltas son originarias de Chile, y que ahora han informado a su proveedor sobre los problemas y de ahora en adelante evitar la compra de paltas de las plantaciones en cuestión.

Coop no ha comprado ningún palto de la provincia de Petorca, y por lo tanto de ninguna de estas plantaciones específicas. Dansk Supermarked, de manera similar, dijo que no había comprado de las dos plantaciones. Rema 1000 dijo en un comunicado: “Hemos recibido las respuestas de los proveedores que hemos utilizado, y todos confirman que Rema no ha recibido ningún palto de los productores pertinentes durante el tiempo que sea posible rastrear Ninguno de nuestros proveedores ha tenido negocios con los productores pertinentes, por lo que el único riesgo que persiste es que a uno de nuestros proveedores le faltaba un pallet y por lo tanto lo compró a otro proveedor”.

2 ¿Cuánta agua se necesita para cultivar una palta?

La producción de paltos requiere mucha agua, pero en las regiones áridas de Chile, donde se produce la mayoría de las paltas para la exportación, la agricultura de paltos es especialmente intensiva en agua. En estas regiones se requieren 320 litros de agua para cultivar un palto.

En promedio, se requieren aproximadamente 283 litros de agua aplicada para producir un kilogramo de paltas. Se trata de agua fresca o de superficie que se aplica mediante riego u otros métodos para producir una cosecha de la fruta, y no incluye lluvia o humedad natural en el suelo. Esto significa que se requieren aproximadamente 70 litros de agua fresca o agua superficial aplicada para cultivar un palto.

Por supuesto, la cantidad de agua aplicada necesaria para crecer un palto depende en qué parte del mundo se cultiva.

En la parte de Chile de la que típicamente se importan paltos (V Región, que incluye la provincia de Petorca) y donde se cultivan más del 60% de las paltas chilenas, se necesitan 1,280 litros de agua dulce para producir un kilogramo de paltas, Significa que se necesitan unos 320 litros de agua aplicada para cultivar una palta.

A modo de comparación, un promedio global de 110 litros de agua dulce aplicada es necesario para producir un kilogramo de naranjas, por lo que cada naranja requiere unos 22 litros de agua aplicada.

Para producir un kilogramo de tomate se requieren 63 kilogramos de agua dulce aplicada, lo que significa que se necesitan 5 litros de agua aplicada para cultivar cada tomate.

Los seres humanos, por otro lado, requieren en promedio entre 50 y 100 litros de agua para satisfacer sus necesidades diarias más básicas, según la Organización Mundial de la Salud.

Fuentes: Water Footprint Network y WHO/OMS (Organización Mundial de Salud)

3    Las grandes plantaciones de palto son dueños de los derechos al agua de Chile

Después de que las plantaciones de paltos se instalaron en la provincia chilena de Petorca, los ríos se secaron. Hoy, las comunidades locales, los pequeños agricultores y los propietarios de plantaciones están compitiendo por el derecho a usar los escasos recursos hídricos. Según los expertos, la raíz del problema se encuentra en el Código de Agua de Chile, que permite que los derechos de agua sean comprados y revendidos al mejor postor.

Al pie de la cordillera de los Andes, en la provincia chilena de Petorca, Ramiro Brantt mira hacia su campo. Una vez, aquí crecían árboles de ocho metros de altura, llenos de paltas. La pequeña plantación de Brantt, que abarcaba de 5 a 6 hectáreas (unos 55.000 m2), representaba todo su ahorro para la jubilación. En un buen año, podría crecer 7000 kilogramos de paltas. Hoy, la plantación ha desaparecido.

Primero, los ríos se secaron; Entonces comenzó la batalla por las aguas subterráneas. Brantt tuvo que cavar más profundo y más profundo hasta que al final su pozo era de 13 metros de profundidad. Pero aquellos con más dinero cavaron sus pozos aún más profundamente, dice.

Cuando las paltas comenzaron a caer de los árboles, pequeños y huecos por dentro, Brantt sabía que no podía continuar. Renunció a su plantación, al igual que aproximadamente 2000 otros pequeños agricultores de paltas de la provincia de Petorca lo han hecho desde 2007.

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“El auge del palto en Chile se ha basado en la sobreexplotación de los recursos hídricos locales”, dice Carl Bauer, profesor asociado de la Escuela de Geografía y Desarrollo de la Universidad de Arizona, que ha publicado varios artículos de investigación y dos libros sobre el código de agua en Chile.

En Chile, tanto el agua del río como el agua subterránea están privatizadas y los derechos de agua son una mercancía que se puede comprar y vender al mejor postor.

“En la zona de Petorca, uno de los principales lugares donde se cultivan los paltos para la exportación, existen grandes problemas de sobreexplotación de agua subterránea y superficial. Es uno de los ejemplos más destacados en el país de cómo el modelo chileno del agua ha fracasado realmente en aspectos críticos”, dice Bauer.

Llegan las plantaciones de palto

En la década de 1980, el agua fluyó en los ríos de la provincia de Petorca.

Los niños se bañaban en los ríos La Ligua y Petorca, y los valles estaban llenos de pequeños campos de papas, maíz y porotos. Incluso entonces, Petorca sufrió sequías periódicas, aproximadamente cada siete años. Pero en la década de 1990, grandes plantaciones de paltos comenzaron a llegar y crecer paltos en las laderas de los cerros. Hoy en día, toda la provincia de Petorca se encuentra en una zona de escasez de agua: los ríos se secan durante todo el año, y los lugareños dependen de las entregas de agua potable por camión.

“Cuando yo era joven, los ríos estaban llenos de agua. Entonces las plantaciones grandes de paltos llegaron en las laderas de los cerros, que no son en absoluto convenientes para la agricultura del palto. Cavaron pozos profundos. Hoy en día, los ríos están secos porque las plantaciones de paltos se han tomado el agua”, dice Guillermo Toledo, quien como director de Agua Potable Rural (APR) para el área de La Viña es responsable de la distribución de agua a 840 hogares.

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A comienzos de los años noventa, la provincia de Petorca sufrió un cambio.

El área pasó de un lugar donde cultivos como el poroto, el maíz y las papas se cultivaban para el mercado chileno a uno dominado por plantaciones de frutas destinadas a la exportación al exterior. Entre 1997 y 2002, la superficie cultivada por árboles frutales se duplicó en la provincia, con predominio de los paltos. Jessica Budds, profesora de geografía y desarrollo internacional de la Universidad de East Anglia, ha seguido el conflicto del agua en Petorca desde hace muchos años y ha publicado varios artículos de investigación sobre el tema. Dice que la tierra en las laderas de los cerros, que antes se usaba como pasto para vacas, ovejas y cabras, fue comprada a bajo precio por inversionistas que la convirtieron en plantaciones de paltos.

Una de las razones del alto precio en el mercado mundial fue que la demanda mundial de paltas había comenzado a aumentar fuertemente a partir de los años noventa, cuando se convirtió en moda comer la fruta rica en vitaminas.

Agua separada de la tierra

En Chile, los derechos de agua están separados de los derechos a la tierra.

Así, aunque los inversionistas de la provincia de Petorca compraron terrenos secos en laderas no aptas para cultivos de paltos, podrían establecer plantaciones de paltos porque poseían derechos de agua o podían reclamar derechos de agua disponibles.

En 1981, el agua en Chile fue privatizada por la dictadura militar de Pinochet. Esto fue defendido por un grupo de economistas chilenos conocidos como los “Chicago Boy´s” porque habían estudiado en la Universidad de Chicago bajo Milton Friedman, un economista famoso por su abrazo al libre mercado.

A diferencia de Chile, el mercado de agua danés está estrechamente regulado. Los servicios de agua tienen una obligación de servicio público y deben proporcionar agua a la ciudadanía. Si una granja danesa quiere utilizar las aguas subterráneas para irrigar sus campos, el agricultor debe solicitar el permiso de las autoridades, y el permiso se concede dentro de un plazo limitado. En Chile, sin embargo, los derechos de agua están totalmente protegidos como derechos de propiedad privada bajo la constitución de 1981 y el código de agua. En la práctica, esto significa que los derechos de agua, una vez que están registrados, pueden ser utilizados por un tiempo ilimitado, e incluso pueden ser revendidos.

La autoridad chilena del agua, llamada Dirección General de Aguas (DGA), distribuye los derechos de agua por orden de llegada. Esto significa que mientras haya evidencia de suficiente agua, DGA distribuye los derechos de agua en el orden en que se solicitan. Los derechos de agua son independientes de los derechos a la tierra y se otorgan gratuitamente.

Hoy en día, DGA no está asignando más derechos de agua en la provincia de Petorca, ya que no hay más agua disponible. Sin embargo, los individuos y las empresas que recibieron derechos de agua sin costo alguno pueden revender sus derechos a cualquier precio que el mercado pueda soportar.

Según Hugo Díaz, presidente de MODATIMA, que trabaja para asegurar el acceso de los residentes locales al agua, el precio actual del mercado por el derecho a extraer un litro de agua por segundo en la provincia de Petorca es de unos 10.000.000 de pesos (unos 14.500 dólares). Esto es aproximadamente la cantidad de agua necesaria para alimentar una hectárea de árboles de paltos.

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El cambio climático agrava los problemas

Incluso antes de que se trasladaran las plantaciones de paltos, los recursos hídricos en la provincia de Petorca eran limitados y en peligro de escasez. Los estrechos valles ribereños de La Ligua y Petorca siempre han sufrido sequías periódicas que afectaron el área aproximadamente cada siete años. A diferencia de muchos otros ríos de Chile, estos dos ríos no nacen en las altas montañas de los Andes, sino en los picos más bajos. Por lo tanto, el derretimiento de la nieve no alimenta estos ríos durante todo el año, como lo hace los ríos que se originan en las cumbres más altas.

Además, el cambio climático ha empeorado en los últimos años las condiciones de sequía en Petorca, causando que la precipitación en los Andes caiga como lluvia en lugar de nieve, lo que dificulta un suministro estable de deshielo.

Excepto por la falta de lluvias, el clima cálido y las temperaturas estables de la provincia de Petorca son ideales para la agricultura de paltos.

“La provincia de Petorca se convirtió en la zona más importante y dominante de Chile para la producción y exportación de paltas”, explica Rodrigo Sánchez Villalobos, alcalde de La Ligua, una de las ciudades más grandes de Petorca.

rodrigo-sanchezCuando llegaron las plantaciones de palto, comenzó una batalla por los escasos recursos hídricos de la  región.  Los derechos a las aguas superficiales de los ríos de la provincia de Petorca se habían asignado plenamente desde los años ochenta. Pero los derechos sobre las aguas subterráneas estaban todavía disponibles y se utilizaban para transformar las tierras de pastoreo en plantaciones de palto, ya que se cavaban muchos pozos nuevos.

A partir de 1994, las solicitudes de derechos de aguas subterráneas en la provincia de Petorca aumentaron  de manera tan dramática que la DGA, la autoridad chilena del agua, declaró el acuífero de Petorca como una “zona restringida” en 1997 y el acuífero de La Ligua recibió la misma designación en 2004. Esto significó que la autoridad del agua dejó de asignar derechos de agua permanentes adicionales.

“Estos dos ríos han estado vacíos desde hace mucho tiempo”, dice Sánchez Villalobos.

Sin embargo, la DGA continuó asignando derechos temporales de agua a las aguas subterráneas, como lo documentaron los periodistas de investigación de CIPER en Chile.

“Los derechos temporales fueron asignados junto con la restricción en 2004, como lo permite el código del agua, y fueron cancelados en 2014 porque se detectaron efectos negativos en el acuífero”, dice Jessica Budds.

Danwatch presentó esta crítica a la DGA, que respondió por escrito que una combinación de debilidades sistémicas y jurisdicciones superpuestas son culpables de la asignación continua de derechos de agua “sin la recomendación de la DGA”. DGA niega haber concedido derechos de agua temporales en el tiempo desde que el acuífero de Petorca fue declarado una “zona de restricción”.

Acceso desigual al agua

Hoy en día, las carreteras de la provincia de Petorca están llenas de plantaciones abandonadas y fila tras fila de árboles abatidos. Todo lo que queda son los troncos cortados vestidos de blanco como lápidas en un cementerio.

“Los tocones blancos no están muertos, sino latentes. El árbol se corta de nuevo a la raíz, y se pinta de blanco para reflejar el sol y no se queme. La idea es dejar los árboles latentes, sobreviviendo sólo con las lluvias invernales, de modo que si el agua vuelve en el futuro, pueden volver a ser regadas y brotarán de nuevo en un árbol. Luego deberían producir fruta nuevamente después de unos tres años”, explica Jessica Budds

“Muchas pequeñas agrícolas de paltos terminaron en subastas porque sus deudas crecieron demasiado”, dice el granjero Ricardo Sangüesa, que posee una plantación de tamaño mediano que ha sobrevivido hasta el momento.

Rodrigo Sánchez Villalobos, alcalde de La Ligua, dice que la producción de palto en la zona ha caído más del 50 por ciento desde 2004. Esto ha provocado un aumento del desempleo y muchos han tenido que vender sus tierras y trasladarse a las ciudades circundantes para encontrar trabajo en minería y otros sectores.

“Los pequeños productores han sido los más afectados. Es mucho más fácil para los grandes productores de palto tener acceso al agua”, dice Sánchez Villalobos. Según él, hay una necesidad urgente de cambiar el Código de Agua de Chile.

El problema más grande es el Código de Agua, herencia de los tiempos de Pinochet quién privatizó el agua y lo convirtió en mercancía. Un agricultor sin agua no puede cultivar sus tierras.

En la vecina ciudad de Petorca, el alcalde Gustavo Valdenegro también quisiera ver el cambio de Código de Agua para renacionalizar el agua de Chile.

“Esperamos cambiar el Código del Agua para que el derecho al agua ya no esté separado del derecho a la tierra. Esa es la única esperanza del agricultor para sobrevivir”, dice.

El agua en Chile está privatizada

El código de agua de Chile refleja la historia turbulenta del país en la segunda mitad del siglo
XX. El primer código de agua de Chile, aprobado en 1951, combinó derechos de agua privados con regulaciones nacionales fuertes. En 1967 se cambió el código del agua como parte de las reformas agrícolas de los años sesenta, durante las cuales se expropiaron y redistribuyeron grandes sectores de la tierra agrícola chilena. El objetivo de la reforma era aumentar el número de granjas pequeñas y modernizar la agricultura. Para lograr esto, el código de agua reflejaba la planificación del gobierno central y los derechos de agua privados se convirtieron en concesiones limitadas.

Después del golpe militar contra el presidente socialista Salvador Allende en 1973, la dictadura de Pinochet convirtió el sistema económico de Chile en un modelo de mercado libre. La nueva constitución de 1980 definió los derechos de agua como propiedad privada. En 1981, Pinochet introdujo un nuevo código de agua que debilitó aún más el papel del Estado en la asignación de los recursos hídricos del país.

Con el código de agua de 1981, Pinochet estableció un sistema en el cual los derechos de agua pueden ser comprados, vendidos y utilizados sin restricciones de lo que se utiliza. El único requisito era no usar más agua de la que se había asignado.

Los individuos privados y las empresas pueden obtener derechos de agua de dos maneras. Pueden solicitar a la autoridad de aguas, llamada Dirección General de Aguas (DGA). La DGA no puede negarse a asignar los derechos de agua mientras el agua esté disponible, y estos derechos están disponibles sin cargo. La única situación en la que los derechos asignados por la autoridad de aguas deben ser pagados es cuando se hacen solicitudes simultáneas. En ese caso, se lleva a cabo una subasta, y los derechos se venden al mejor postor. La otra forma de obtener derechos de agua es comprarlos en el mercado abierto. Dado que la mayoría de los derechos de agua fueron asignados en la década de 1990, los individuos y las empresas que quieren obtener derechos de agua hoy en día por lo general tienen que comprarlos en el mercado libre.

En Australia y algunos estados en el oeste EEUU, hay también una clase de mercado en el cual los derechos de agua se negocian. Sin embargo, se considera el código chileno del agua como un ejemplo de libro de la política de mercado libre. En el comienzo de los años noventa, especialmente el Banco Mundial fue un abogado fuerte del modelo chileno de derechos de agua.

Después de la democratización de Chile en 1990, los políticos chilenos quisieron reformar el código de agua de 1981, pero cuando la reforma entró en vigor en 2005, contenía pocos cambios reales. Una diferencia importante es que los propietarios de derechos de agua no utilizados tienen que pagar una multa, con el fin de evitar el acaparamiento de los derechos de agua. Además, se introdujeron varias iniciativas para hacer más transparente la asignación de los derechos de agua. Sin embargo, la reforma no cambió la forma en que los derechos de agua están asignados y negociados en Chile. Actualmente, se está discutiendo una nueva reforma del código de agua del país.

Las reformas requieren enmienda constitucional

Movimientos sociales como MODATIMA han luchado durante años para cambiar el Código de Agua de Chile. Han realizado manifestaciones he intentado persuadir al gobierno para que cambie la ley. Hasta ahora, sin embargo, sus esfuerzos no han dado mucho fruto.

“Ha habido esfuerzos para reformar el Código del Agua durante años, pero sin mucho éxito. En 2005, hubo una reforma mínima del Código del Agua después de largas negociaciones políticas. Al final, lo aprobado fue bastante limitado”, dice Carl Bauer, profesor asociado de la Escuela de Geografía y Desarrollo de la Universidad de Arizona.

“Desde entonces, los conflictos de agua en Chile sólo se han vuelto más y más tensos a medida que el agua se hace cada vez más escasa”.

Según Matías Guiloff, abogado de derechos humanos y profesor de la Universidad Diego Portales en Santiago, un cambio integral en el Código del Agua requerirá una enmienda a la constitución del país.

“En Chile, puede ser muy, muy difícil alterar leyes que pueden tener un gran impacto en la economía del país si están protegidas en la constitución. Las supermayorías están obligadas a aprobar reformas sobre las cuestiones más importantes, y los proyectos de enmiendas pueden ser impugnados en el Tribunal Constitucional incluso mientras se discuten en la legislatura. Así que hay muchos poderes de veto en juego”, dice Guiloff, quien piensa que la posibilidad de una reforma integral del Código de Agua de Chile es remota.

Expertos critican la gestión de la autoridad de aguas

Según la ley actual, las autoridades tienen un alcance limitado para regular quién tiene acceso a los recursos hídricos finitos de Chile, dice Carl Bauer.

“El principal problema es que el gobierno ha entregado todos los derechos de agua a las personas que ahora están haciendo lo que quieren con ellos. El Código de Agua debe ser reformado para hacer que los derechos de agua estén más condicionados a criterios como la utilidad social o el interés público”, dice.

Según Matías Guiloff, las autoridades chilenas no han hecho un uso suficiente de las posibilidades de que disponen las leyes existentes para administrar los limitados recursos hídricos del país.

“Hace veinte años, cuando las primeras señales del problema de la escasez de agua aparecieron en la región, la autoridad no se las arregló bien”, dice.

En lugar de declarar a Petorca una zona de prohibición, lo que significa que no se podrían asignar más derechos de agua en la zona, las autoridades lo declararon zona restringida. En este último caso, se pueden asignar derechos de agua temporales, pero no derechos de agua permanentes.

“Las autoridades siguieron concediendo más derechos en Petorca, aunque las señales indicaban que no era apropiado hacerlo”, dice Guiloff.

En 2013, cuando Petorca experimentó una sequía sin precedentes, la población local se quedó sin agua potable y algunos tuvieron que cavar agujeros en sus patios para usarlos como letrinas, ya que no había agua para limpiar los inodoros. Las autoridades declararon a Petorca una zona de escasez y retiraron los derechos temporales de agua que se habían asignado. Sin embargo, es una cosa de retirar los derechos de agua en el papel, y otra cosa es hacerlo en la práctica, dice Jessica Budds, profesora titular de geografía y desarrollo internacional en la Universidad de East Anglia.

“Aquellos a quienes se les dieron derechos temporales de agua continúan teniendo sus pozos, de los cuales extraen agua. Los inspectores del gobierno realmente tienen que venir y cerrar los pozos de las personas para que dejen de usar el agua”, dice.

Ríos vacíos y árboles de paltos cortados

Hoy en día, los animales del vecino pastan en el campo donde se encontraban los árboles de paltos de Ramiro Brantt. En lugar de ríos llenos de agua, los lechos de los ríos secos cortan el paisaje como largas cicatrices de grava y arena. Cuando los paltos arrugados comenzaron a caer, inmaduros de los árboles, Brantt no sabía qué hacer.

“Sentí que la naturaleza me estaba maldiciendo”, dice.

Siete de sus vecinos también tuvieron que abandonar sus plantaciones de paltos. La familia Brantt todavía puede obtener un poco de agua de su pozo, pero no lo suficiente para satisfacer sus necesidades diarias de la casa, por lo que son dependientes de las entregas de agua que vienen en camión. “Si conseguimos agua de nuevo, plantaré cultivos, tal vez maíz”, dice Brantt.

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4    El viaje de la palta desde Chile a los supermercados daneses

Las paltas recorren un largo camino antes de apretarlas en el supermercado para probar su madurez. Las paltas chilenas que comemos en Dinamarca a menudo han sido recogidas meses antes, y generalmente toman un desvío a Holanda primero.

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La cosecha de paltas chilenas comienza en agosto. Esto significa que las paltas chilenas aparecen en los supermercados daneses entre septiembre y abril. La mayoría proviene de Chile central, cerca de las ciudades de Santiago y Valparaíso. En las plantaciones situadas cerca de los lechos de los ríos, los paltos crecen en árboles de cuatro a cinco metros de altura.

Se cosechan a mano con escaleras, o con una herramienta llamada “gancho”, que es como una bolsa en un mango largo con una guillotina adjunta: se corta a través del tallo hasta que el palto cae en la bolsa.

De las plantaciones, las paltas son transportadas por camión a almacenes donde son pesadas, lavadas y clasificadas por tamaño. Para prepararlas para el largo viaje a Europa, se enfrían a aproximadamente 4-8 ° C en cámaras de enfriamiento; Esto impide que maduren demasiado pronto. A menudo, los almacenes son propiedad de empresas de exportación que negocian los precios con los importadores europeos antes de que las paltas abandonen los puertos de Valparaíso o San Antonio. Durante el cruce marítimo, que dura aproximadamente tres semanas, el fruto se almacena en contenedores refrigerantes en una atmósfera controlada en la que se  reduce el nivel de oxígeno y se incrementa el nivel de dióxido de carbono. Esto le ayuda a mantenerse fresco por más tiempo.

La mayoría de las paltas chilenas que se venden en Dinamarca llegan primero a Rotterdam, Holanda, donde se someten a un proceso de maduración artificial. Las paltas se colocan en las denominadas cámaras de maduración, donde se mantienen durante 7-14 días a una temperatura entre 16-20 ° C. Después del proceso de maduración, las paltas están listas para ser transportadas por camión a Dinamarca, donde se venden como paltas “listas para comer” en los supermercados.

Los supermercados daneses compran paltas chilenas de diferentes maneras. Dansk Supermarked (que posee Netto, Føtex y Bilka), Rema 1000 y Aldi tienen contratos con importadores europeos, principalmente de Holanda. Otras cadenas a veces compran paltas directamente de los exportadores chilenos. Coop (propietaria de Fakta, Irma, SuperBrugsen y Kvickly), por ejemplo, compraba paltas directamente de dos exportadores chilenos, y Lidl dice que usa tanto mayoristas como compras directamente de productores chilenos.

El tiempo que se tarda en transportar las paltas de Chile y ponerlas a través del proceso de maduración en Europa significa que las paltas que usted compra en el supermercado pueden haber estado en tránsito por hasta dos meses desde que fueron recogidas en la plantación de paltos en Chile.

5   Los supermercados pretenden cambiar las políticas de compra

Las paltas en los supermercados daneses pueden haber tomado el agua de chilenos común y corrientes de una manera que viola su derecho humano al agua. Varios supermercados desconocían el problema antes de la investigación de Danwatch, pero ahora dicen que cambiarán sus políticas de compra de paltas.

Conocidas cadenas de supermercados en Dinamarca venden paltas de la provincia chilena de Petorca, donde las plantaciones de palto han contribuido al agotamiento de los recursos hídricos de la zona. Después de que las plantaciones de palto se trasladaron a Petorca, los ríos se secaron, y los habitantes se han convertido en dependientes de las entregas de agua potable por camión. Debido a la naturaleza del Código de Agua de Chile, ha sido legal para las plantaciones vaciar los ríos; Sin embargo, varios han sido acusados de extracción ilegal de agua en la zona, otros han sido multados por violaciones a los códigos de agua y, según expertos chilenos de derechos humanos, se ha violado el derecho humano al agua.

La documentación de Danwatch sobre la cadena de suministro muestra que cadenas de supermercados como Dansk Supermarked, Lidl y Aldi venden o han vendido paltas de la provincia de Petorca. Varias de las cadenas de supermercados danesas más grandes -entre ellas Aldi, Dansk Supermarked y Coop- no sabían nada sobre la escasez de agua antes de la investigación de Danwatch, pero dicen que ahora cambiarán sus políticas de compra.

Aldi-DWAldi expande su red de productores

En 2014 and 2015, Aldi vendió paltas provenientes de la provincial de Petorca en sus sucursales.

“Estamos en diálogo con nuestros proveedores sobre este asunto y actualmente estamos discutiendo cómo podemos asegurar a no contribuir a la escasez de agua en el futuro”, escribe Aldi.”

Más específicamente, los proveedores de Aldi priorizarán mercadería de áreas que no sufren de escasez de agua; para cumplir con esto están actualmente expandiendo su red de productores. Aldi también pidió a su proveedor de tomar las medidas necesarias para evitar la compra de productos de fundos involucrados en la violación del Código de Agua en Chile.

Rema1000Rema: No comprará de regiones sufriendo escasez de agua

Rema 1000 fue la única de las seis cadenas de supermercados investigadas que admitió que sabían del problema de escasez de agua en Petorca. Rema 1000 compra la mayoría de su palta chilena de los mayoristas Nordic Fruit y Nature’s Pride.

“En nuestro trabajo en el transcurso de los últimos años con Nordic Fruit y Nature’s Pride, nosotros priorizamos el apoyo exclusivo en proveedores operando fuera de áreas afectadas por escasez de agua,” responde Rema 1000 a Danwatch.

Como consecuencia de la investigación de Danwatch, Rema 1000 decide aplicar los mismos requerimientos a los demás proveedores de paltas chilenas aunque constituyen solamente una parte pequeña de la cadena de suministro.

Dagrofa-DWNo hay respuesta de Dagrofa

Dagrofa compra la mayoría de las paltas que vende en sus cadenas Spar, Many y Kiwi en Chile. Dagrofa dice que sus proveedores deben garantizar el cumplimiento de estándares de derechos humanos y las regulaciones medioambientales correspondientes.

Danwatch preguntó a Dagrofa a qué tipos de desafíos están particularmente atentos con respecto a sus políticas de responsabilidad social empresarial y su código de conducta vigente en las compras de paltas de Chile.

La cadena respondió: “No hay circunstancias especiales para este país en particular en comparación a otros países fuera de la UE (Unión Europea).”  Dagrofa dijo que esto aplica tanto para paltas como otras categorías de productos.

Cuando Danwatch insiste preguntando adicionalmente si Dagrofa compra paltas de la provincia

de Petorca en Chile, y en caso positivo, lo considerarían necesario tomar medidas en caso de que haya evidencia de que los productos de Dagrofa’s estarían violando el derecho de residentes locales al agua, la empresa dijo que no puede responder por razones de competitividad.

DanskSupermarkedDansk Supermarked cambiará sus políticas de suministro

Antes de la investigación de Danwatch, Dansk Supermarked ignoraba que la provincia de Petorca se había declarado como zona de escasez hídrica por autoridades chilenas o que los ríos de la región se secaron completamente.

Frente al pedido de emitir una declaración sobre el hecho de que las plantaciones de paltos quitan agua a los residentes de Petorca, Dansk Supermarked responde, “Es un asunto sobre el cual no supimos nada antes, pero tenemos que analizarlo ahora y discutirlo con nuestros proveedores”.
La cadena también afirmó que en adelante cambiaría sus políticas de suministro de paltas de la provincia de Petorca.

Lidl-dwLidl se negó  contestar las preguntas sobre extracción ilegal de agua

Lidl dijo que compra palta chilena a través de la empresa exportadora Cabilfrut que tiene su casa matriz en la provincia de Petorca. Lidl se negó a contestar si compró paltas de las dos plantaciones condenadas a multas por violar el código de agua en la provincia de Petorca.  La familia Cerda, dueño de Cabilfrut, exportador vinculado con Lidl, también es propietario de una de las dos empresas involucradas.

Lidl dijo, sin embargo, que actualmente Lidl Danmark no tiene paltas de Petorca en sus estantes y no considera provisionar paltas de la provincia en el futuro.

Coop-DWCoop quiere reforzar el derecho al agua

La única cadena de supermercados que dijo a Danwatch que no vendió palta de la provincia de Petorca fue Coop. Por tal motivo los supermercados de Coop no están involucrados en temáticas de robo y escasez de agua en la región.

La cadena, sin embargo, opina que debería tomar acciones en caso de que alguno de sus productos contribuyera a la violación del derecho al agua de la población local.

“Si nosotros nos damos cuenta que los proveedores de Coop aportan a violaciones graves de estándares éticos o ambientales, abriríamos un diálogo con los proveedores para identificar soluciones posibles. Si fuera necesario cortaríamos relaciones comerciales hasta que se pruebe que las infracciones terminaron”, escribe Coop.

Como consecuencia del reportaje de Danwatch, Coop informó tanto a sus clientes como a sus proveedores sobre el problema de escasez de agua en Petorca.

6    La escasez de agua amenaza la seguridad alimentaria en el futuro

Actualmente hay cuatro mil millones de personas afectadas por la escasez de agua. En el futuro, aún más gente tendrá que compartir estos recursos limitados. Los expertos dicen que la escasez de agua será uno de los mayores retos para la seguridad alimentaria en el futuro.

Los ríos y lagos se secan mientras caen los niveles de las aguas subterráneas. Dos tercios de la población mundial ya se ven afectada por la escasez de agua. En el futuro, estos problemas sólo se harán más graves, porque cada vez más personas tendrán que compartir nuestros escasos recursos hídricos.

“Es un asunto alarmante. La población mundial está creciendo y, al mismo tiempo, también lo es el uso del agua per cápita”, dice el profesor Arjen Y. Hoekstra de la Universidad de Twente en los Países Bajos.

La escasez de agua no sólo afecta a las personas que viven en zonas escasas de agua. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la escasez de agua en el futuro también afectará la producción mundial de alimentos y, por ende, la seguridad alimentaria mundial.

Más personas tendrán que compartir el agua

Hoy, cuatro mil millones de personas viven con escasez de agua por lo menos un mes por año, mientras que 500 millones viven con él todo el año, según una nueva investigación publicada por Hoekstra en la revista Science Advances.

Según las proyecciones de la ONU, la población mundial será de 9.700 millones en 2050, y la creciente población sólo intensificará la presión sobre los recursos del mundo. En un informe de la FAO titulado “Hacia una agricultura mundial 2030/2050”, las proyecciones indican que hay suficiente agua disponible para sostener el mundo en 2050, pero dado que el agua no está distribuida equitativamente, un número creciente de países se enfrentará a una creciente escasez de agua, los medios de vida rurales y la seguridad alimentaria.

La FAO señala la escasez de agua como uno de los desafíos más grandes del siglo XXI y espera ver más conflictos sobre el agua en el futuro.

Los conflictos de agua como el de la provincia chilena de Petorca, donde las comunidades locales y las plantaciones de palto están luchando por los derechos a los escasos recursos hídricos del área, son sólo el comienzo, según los expertos.

“Vemos conflictos sobre el agua en muchas partes del mundo hoy, a menudo entre las áreas agrícolas y las urbanas en crecimiento, y también dentro del sector agrícola”, dice Peter G. McCornick, Director Ejecutivo del Agua Daugherty Global Food Institute de la Universidad de Nebraska (DWFI), y un experto en escasez de agua y seguridad alimentaria. Según McCornick, la escasez de agua puede contribuir a la desestabilización de las sociedades frágiles, aun cuando los enfrentamientos por el agua no se traduzcan necesariamente en conflictos armados entre países.

Cambiar los hábitos alimenticios

Los recursos hídricos mundiales no sólo están amenazados porque la población mundial está creciendo, sino también porque el aumento de los ingresos significa que estamos cambiando nuestros hábitos de consumo y comiendo de manera diferente.

“La urbanización y el aumento del crecimiento económico han cambiado radicalmente nuestro uso del agua, aumentando la demanda de recursos que ya son escasos en muchas regiones del mundo”, explica McCornick, explicando que un mejor nivel de vida significa que muchos países importan mucha más comida. Por ejemplo, países como China están experimentando una creciente demanda de una dieta variada ya que la población puede permitirse comprar nuevos tipos de alimentos.

Según Hoekstra, los hábitos de consumo han estado cambiando hacia una dieta que requiere mucho más agua para producir. Sin embargo, no cree que sea posible concluir que comer paltas es siempre problemático.

“Uno puede preguntarse si es aconsejable comprar paltas de zonas escasas de agua en Chile, por ejemplo”, dice. “No hay nada malo en obtener ganancias de las exportaciones de alimentos, pero cuando el uso del agua detrás no es sostenible, existe el riesgo de hacer beneficios a corto plazo o a largo plazo”.

El consumo de alimentos afecta la escasez de agua

En todo el mundo, la agricultura es de lejos la industria que más agua utiliza. Según la base de datos de la FAO AQUASTAT, el sector agrícola representa el 70% de uso mundial de agua. Por lo tanto, la organización de las Naciones Unidas destaca que las soluciones a la escasez de agua en el futuro deberían incluir al sector agrícola, entre otras cosas, la política de gestión, la legislación y la tecnología, que podría incluir la promoción de la reutilización segura de drenaje y aguas residuales para el riego de cultivos.

A pesar de que cada tipo de producción de alimentos requiere agua, la economía alimentaria global no tiene en cuenta los patrones de escasez de agua de ninguna manera, según Hoekstra.

“La comida se produce donde es más barata, y esto es donde la tierra y la mano de obra son más baratas. El agua no se tiene en cuenta en el precio de los productos básicos porque generalmente es gratis, incluso en las zonas más escasas de agua”, dice. Hoekstra no cree que sea una situación sostenible.

“Los productos intensivos en agua deben ser producidos en áreas que son abundantes en agua. Tome el norte de Europa, que es abundante en agua. Está bien adaptado para producir alimentos para sí mismo y para otros países”, dice. Europa, explica Hoekstra, es la región que ha subcontratado la mayor parte de su huella hídrica a otras partes del mundo mediante la importación de alimentos que requieren grandes aportes de agua.

“No es sostenible porque nuestros alimentos se están produciendo en otras partes del mundo donde hay escasez de agua. Al mismo tiempo, estamos poniendo en peligro nuestra seguridad alimentaria”, dice.

Las empresas tienen una responsabilidad con la sociedad

Según el profesor de la Escuela de Negocios de Copenhague, Andreas Rasche, quien investiga la responsabilidad social corporativa, los agricultores, los gobiernos, los fabricantes, los minoristas de alimentos y los consumidores finales tienen un papel que desempeñar para hacer frente a la escasez de agua en el futuro.

“El derecho al agua es extremadamente importante. Sin agua, nuestra economía no funcionaría, y muchos pequeños agricultores no podrían sobrevivir”, dice Andreas Rasche.

A su juicio, las empresas que compran productos directamente de zonas con escasez de agua corren el riesgo de ser cómplices de violaciones de derechos humanos.

“Si las empresas a sabiendas compran productos que contribuyen a la escasez regional de agua, son directamente cómplices de las violaciones de derechos humanos, porque se benefician de esas violaciones”, dice Rasche.

Documentación:

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7    Detrás de la investigación

La investigación se ha llevado a cabo de acuerdo con los principios éticos de las directrices éticas de Danwatch y la prensa internacional. El contenido de esta investigación es responsabilidad exclusiva de Danwatch.

Esta publicación se produce con el apoyo financiero de Danida.

Danwatch es un centro independiente de medios de comunicación e investigación que investiga la influencia de las empresas en los seres humanos y el medio ambiente a nivel mundial. Danwatch se compromete a las normas y principios nacionales e internacionales sobre la buena ética de la práctica de la prensa, incluyendo la Ley de Responsabilidad de los Medios de Comunicación (Dinamarca) y la Declaración de Principios sobre la Conducta de los Periodistas de la Federación Internacional de Periodistas.

Investigación de Danwatch sobre paltos y agua robada

–    Danwatch visitó Chile en mayo de 2016. Hemos entrevistado a residentes locales, propietarios de plantaciones de palto, investigadores, autoridades locales y grupos de interés.

–    Danwatch obtuvo documentación fotográfica que muestra los ríos secos de la provincia de Petorca y los enormes depósitos de agua utilizados para regar las plantaciones de palto de la zona.

–    Danwatch ha examinado los informes de las autoridades locales del agua, así como las bases de datos de exportación y transporte que documentan la cadena de suministro de la provincia de Petorca a los supermercados daneses.

–    Danwatch envió cuestionarios a las seis cadenas de supermercados más grandes de Dinamarca: Coop (Kvickly, SuperBrugsen, Fakta, Irma), Dansk Supermarked (Netto, Føtex, Bilka), Dagrofa (Spar, Meny, Kiwi), Lidl, Aldi y Rema 1000, Para preguntar acerca de sus políticas de adquisición de paltas de las zonas que experimentan escasez de agua.

Traducción al Español: René Vergara y Oficina Regional Cono Sur de la Fundación Heinrich Böll
Reportaje Original: https://www.danwatch.dk/en/undersogelse/avocados-and-stolen-water/

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