Osorno está sin agua! Crónica del desastre ambiental provocado por ESSAL en Julio de 2019

El corte de agua y la nula información

Era una mañana de invierno cualquiera en la ciudad de Osorno, a eso de las 10:30 empiezan a llegar mensajes de familiares y amigos para que se junte agua antes de un gran corte de emergencia. A las 11:45 sale un comunicado oficial en las redes sociales de la empresa ESSAL: “posiblemente había presencia de combustible en los sistemas productivos, que la gente no beba agua potable y que regresaría el suministro el día viernes 12 a las 10:00 am”, a pesar de ese comunicado, nadie sabía qué pasaba, pero permanecimos tranquilos, total siempre que daban un horario de reposición se cumplía o regresaba el agua antes del horario.

Al día siguiente, llegó el horario límite indicado por la empresa, pero aun no salía ninguna gota de agua de las llaves. Todos en la ciudad enviándonos mensajes para saber si había algún sector con agua, pero nada. Sólo seguían con agua los sectores Pilauco y Kolbe, porque ellos utilizan agua de pozo profundo.

Al mediodía se declara emergencia sanitaria y que no se tenía una fecha exacta de reposición del suministro. Una vez más, eran mucho más útiles los rumores que las declaraciones de la autoridad y los rumores decían desde un principio 10 días de corte, mientras que las autoridades nos decían que el domingo a más tardar regresaba.

En la tarde, comenzaron a llegar los subsecretarios en representación del gobierno a poner la cara y a protegerlo, culpando a la empresa, con miedo de que nos diéramos cuenta de algo y se exigieran cambios. Finalmente, supimos qué pasó, todo apuntaba  a lo que se llama “error humano”, pero la realidad era que ESSAL tenía nula seguridad en su planta. Culparon de todo a un trabajador, que se le olvido cerrar la llave del estanque de petróleo utilizado para alimentar los generadores eléctricos, que son los que hacen funcionar la planta Caipulli de ESSAL en horario punta del valor de la electricidad. Esto se hace para ahorrarle dinero a la empresa, ya que ellos deberían funcionar solo con electricidad proveniente de la red. La empresa informó que el derrame fue de un total de 1.100 litros de petróleo.

Las falsas “ventanas de agua” y la mala gestión de la crisis

Los estanques de emergencia que dispuso ESSAL eran un chiste, eran pequeños, no estaban en todas las poblaciones y no sabíamos la calidad del agua que contenían. Prometieron “ventanas de agua”, esto significaba que durante 2 horas llegaría el agua a las casas, sólo para lavados de utensilios o descargas del baño, pero para bañarse casi imposible. 

Comienza el tercer día de corte y la gente de Osorno aun no  pronunciaba su malestar, estaba esperando las noticias de sus autoridades. Muchos fueron sin bañarse a trabajar o no podían usar los baños en sus lugares de trabajos. Al regresar de su jornada laboral tenían que ir a hacer la fila para buscar agua, muchas veces bajo la lluvia helada del invierno sureño. Esa mañana del sábado, nos organizamos en una pequeña asamblea, gente de diferentes organizaciones y gente que simplemente no tolero la espera. Se inicia el primer punto de prensa para los medios nacionales. Con este grupo de pobladores y ciudadanos indignados nos dirigimos a la gobernación, solo a escuchar la decepcionantes declaraciones de nuestras autoridades. La subsecretaria de salud, Paula Daza, declaró que solo eran 24 horas desde que se cortó el agua y que se podía beber el agua suministrada durante las “ventanas”, si se hervía (parece que no sabía que era contaminación con petróleo). Lo dijo con mucha confianza y tuvimos que intervenir diciendo que era mentira todo lo que se declaraba, porque además el corte llevaba más de 48 horas. Solo nos ganamos empujones de carabineros y que nos echaran del edificio de la gobernación de Osorno, ahora que estamos ante una pandemia no puedo olvidar ese incidente y pensar que esta Subsecretaria miente, al igual que le mintió a los medios y a todo Chile ese día sábado.

Los estanques que tenía para emergencia ESSAL, eran muy pequeños y la Municipalidad tuvo que hacerse cargo de la emergencia, comprando más estanques de mucho más capacidad. El día domingo el alcalde de Osorno, Jaime Bertin, pidió que se declarara el estado de catástrofe para que llegaran recursos de emergencia a la ciudad, pero el intendente Harry Jürgensen dio un contundente no, porque para él, estaba todo bajo control. En ese momento mucha gente empezó a sospechar que no estaba de nuestro lado y se empezó a decir que actuaba como vocero de ESSAL  y no como intendente.

El comienzo de la protesta popular en Osorno

Cuarto día de corte de agua, ya se podían ver las carpas del grupo USAR (cuerpo de bomberos búsqueda y rescate urbano) armadas en la plaza de la ciudad para poder controlar la calidad del agua que llegaba en camiones de donaciones desde otros municipios y de empresas privadas, agua que llegaría a los estanques distribuidos por la ciudad. Las carpas eran operadas por voluntarios de la salud, bomberos, etc. Quiero detenerme en este punto, ya que ESSAL se aprovechó mucho del voluntariado, por ejemplo, de la unidad UBRO (Unidad de Búsqueda y Rescate de Osorno) para limpiar el lecho del río, donde se captaba el agua para potabilizarla; a bomberos para limpiar por donde pasó el petróleo, sin darles siquiera apoyo económico para pagar vehículos que los transportaban hasta el sector donde estaba ubicada la planta, ni tampoco una donación de combustible para los botes que usaba UBRO; a la gente postrada y adultos mayores con dificultad para ir a buscar agua, fueron ayudadas por el “Hogar de Cristo”, varios grupos scouts y la DIDECO de Osorno, que facilitó recursos y el listado de los CESFAM, para poder ubicar a la gente más necesitada de ayuda. Aun así solo lograron cubrir el 60% del listado.

El cuarto día, a eso del mediodía la gente empezó tímidamente a salir a protestar, en ese tiempo no era común que en Osorno se reprimiera, como se hace desde el 18 de octubre. Podíamos marchar por las calles y llegar hasta las puertas de la gobernación, donde nos esperaba el carro lanza aguas. Yo imagino que no lo utilizaron ese día porque se vería abusivo frente a la prensa de Santiago. Frente a los micrófonos de la prensa se pidió declarar estado de catástrofe, pensando inocentemente que significaría más orden y relajo para la población de Osorno. Imaginando que la municipalidad de Osorno dispondría de más recursos, la posibilidad de sacar agua de donde se estime conveniente y en un exceso de imaginación, ver a los militares repartiendo el agua en las casas. Nunca se declaró tal estado, pero reflexionando en perspectiva y pasado el tiempo, creo que fue lo mejor, teniendo en cuenta la represión y criminalización  del 18 de octubre con sus días venideros y de la actual pandemia, donde nada es en beneficio de la población.

Llegó el quinto día, una fecha que marcaba feriado el calendario, día prometido para que regresara el agua, pero no llegaba. Ahora la fecha de reposición del suministro era al día siguiente, miércoles 17 de julio, obvio, porque vendría el mismísimo Presidente de Chile, Sebastián Piñera, muy temprano en la mañana y así pasó. Unos pocos madrugamos para ir a protestar, pero no éramos suficientes en número, una vez más Osorno estaba callado.

El presidente junto con las autoridades comunales, regionales y nacionales, daban por finalizada la emergencia y se felicitaban por cómo había manejado todo, que ESSAL recibiría varias multas con los montos máximos que permite la ley (aproximadamente 600 millones de pesos). Nuevamente todo se comentaba en redes sociales con el típico humor en momentos difíciles de los chilenos, todos bromeando que se pudieron bañar y otros reclamando por la poca presión de agua. A eso de las 14 horas no había agua, nuevamente comunicados de ESSAL culpandonos de haber saturado el sistema. Ante tales declaraciones, nuevamente el intendente Jürgensen sale en defensa de la empresa. Interpelando a la población de Osorno por nuestra irresponsabilidad. Nuevo horario de reposición 18 horas, nuevamente cambio en  la hora de reposición, esta vez sería a las 20 horas, pero a las 20 horas se supo que era indefinido. 

Osorno está indignado

Al día siguiente fue la marcha más masiva que se conozca en Osorno, más de 5.000 personas por las calles de la ciudad a protestar (para el estallido social este número se triplicó) y desde esa noche se instaló la moción de que se fuera ESSAL de Osorno y que la municipalidad se hiciera cargo de la distribución del agua. Fue una idea que surge desde muchos sectores y al unísono, tratando de encontrar una solución distinta. Siguieron los días sin agua y la autoridad Regional continuaba respaldando a la empresa. Intentando minimizar y desvirtuar los hechos, declarando que los afectados solo eran el 28% de la ciudad, pero nosotros sabíamos que casi nadie tenía agua y de seguro el 28% correspondía a la gente que si les llegaba agua. 

Pasaron dos días más hasta que regresó el agua a los hogares, en la conferencia de prensa de las autoridades para anunciar que estaba todo arreglado, la prensa local los reto a tomar agua de la llave, el intendente lo hizo con asco y el gobernador  Daniel Lilayú se negó. A los pocos minutos se realizó una reunión privada, se retira enojado el funcionario de la SEREMI de salud de Los Lagos, Pablo González,  vociferando que “ya está cansado de las mentiras”, a qué mentiras se refería nunca supimos.

Aunque regresó el flujo de agua a las casa, siguieron pasando situaciones desagradables, como rompimiento muy seguido de matrices de agua. El MINSAL (Ministerio de Salud) encontró 23 puntos donde el agua “potable” estaba contaminado con hidrocarburos, indicando que es una cantidad “no mortal” o no dañina. Subieron los montos en las boletas de agua y no a todos les respetaban los  tres meses sin cobro de compensación que indica la ley del consumidor (ni siquiera la ley de servicios sanitarios). A un mes del desastre ecológico de ESSAL, en la madrugada del 24 de agosto hay una alerta de bomberos, porque en una de las salas de motores de la planta de producción de agua potable de ESSAL se estaban incendiando paneles eléctricos, cuando la PDI (Policía de Investigaciones) acude al lugar, no los dejan entrar por orden del departamento jurídico de la empresa, nuevamente nunca supimos qué pasó. Comenzaron a circular los rumores sobre la quiebra de ESSAL, para así evitar pagar las multas, para nuestra fortuna llegó el estallido social. Yo creo que sí tenían eso planeado, pero con el miedo al levantamiento social, logramos derribar ese plan.

Después de un año del desastre ecológico y sanitario, los dueños de ESSAL, la transnacional SUEZ, sigue pataleando para lograr sacar alguna ganancia monetaria de este evento. En enero del 2020 pusieron en venta las acciones que tiene Aguas Andinas en ESSAL, con el gran prontuario de la empresa y el riesgo de que se caduque la concesión, sus acciones deben tener un precio bajo, es por esto que a principios de julio Suez amenazó públicamente a la SISS (Superintendencia de Servicios Sanitarios) con iniciar un arbitraje internacional si siguen con el procedimiento administrativo de caducidad de ESSAL.

¿Qué viene después de “Chao ESSAL”?

Como ya relate, la opinión popular empezó a pensar que nuestra municipalidad fuera la que se hiciera cargo del agua potable en Osorno, pero a esa idea con los miembros de MODATIMA le dimos otra vuelta. Tomando ejemplos de re-municipalización dentro de Latinoamericana y Europa, nos hizo pensar que no es suficiente desprivatizar y pasar el manejo del agua y las decisiones que esto conlleva a la municipalidad, por eso apostamos a un sistema de gestión comunitaria del agua, donde organizaciones sociales, sindicatos, sociedad civil y autoridades sean capaces de tomar decisiones en conjunto, como por ejemplo el valor de una tarifa (menor que la actual y diferenciada por indicadores sociales); el uso de las ganancias en invertir en modernización de la infraestructura, en plantas de tratamientos de aguas servidas, para eliminar de una vez por todas las descargas de aguas servidas al río Rahue, muchas de las cuales son ilegales (práctica que se repite en toda la Región de Los Lagos); y lo más importante asegurar un agua de buena calidad, donde a nadie le de miedo enfermar si se la toma. Al día de hoy, hay quienes tienen recursos y pueden comprar agua purificada, pero no todos tienen el privilegio de consumir esa agua y no la que ofrece ESSAL.

Una cosa está muy clara en Osorno, que el llamado caducar la concesión a ESSAL es transversal y se reflejó en el resultado de la consulta ciudadana de enero de este año, ahora lo que falta es ponernos de acuerdo en un cambio de verdad, no queremos que salga ESSAL y entre Aguas Andinas o ESVAL. Este proceso no puede ni debe ser copiado de algún otro país, tenemos que hacernos cargo con nuestra creatividad y particularidades que tenemos como osorninos para lograr una tranquilidad que dure años y como siempre decimos, llegar a una reapropiación social de lo público, empecemos en Osorno y demos un gran ejemplo, no solo a nuestro país, sino que a todo el mundo.

Por Maria Inés Barrera
Encargada Territorial y vocera de MODATIMA Osorno
Vocera de la Asamblea Ambiental de Osorno 2019

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